25 AÑOS THE DOWNWARD SPIRAL

COMPARTE

Entre la gente que perpetramos SOLOFOLAR, hemos decidido seleccionar cada uno, un disco que cumple 25 años y que ha significado algo especial para nosotros. Sin hacer ascos a ningún estilo, 1994 fue un año de obras maestras: REM, Pearl Jam, Soundgarden, Pavement, Jeff Buckley, Oasis…y, por supuesto, Nine Inch Nails y The Downward Spiral.

Sin duda si hay dos álbumes que cambiaron para siempre mi manera de escuchar música, de abrir mente y oídos a nuevas propuestas (venía de un cascarón muy metal), aprender a escuchar y no prejuzgar ….Hablo del Nevermind de Nirvana y THE DOWNWARD SPIRAL de Nine Inch Nails

Sí, los 90 me pillaron en plena juventud (que no adolescencia). Una época personalmente dura, con sentimientos a flor de piel, edad complicada, un cambio bastante grande en mi vida (el fallecimiento de mi padre) y, musicalmente hablando, una década odiada por muchos y adorada por otros tantos…y yo fui uno de los del segundo grupo…

El pasado año ya os hablé de mi devoción absoluta por el señor Reznor con la excusa de nuestro viaje a Lisboa a ver uno de sus bolos en la Península y, por supuesto, fue magistral espectacular, apoteósico, apocalíptico (podéis leer la crónica AQUÍ)

Impactado desde sus inicios con ese debut ”Pretty Hate Machine”, su espiral descendente es uno de los discos que más he escuchado (y escucho) en mi vida. Podría hablar horas y horas de ese disco, de esos videos, de esas letras, de todo lo que rodeó la grabación, todo un halo misterioso, controvertido, doloroso, vicioso y depresivo que generó esa espiral descendente. Un título que define perfectamente el contenido de esta obra maestra. Era carnaza de la buena para esos No Me Judas…de Cesar Martín en la Popular 1.

Curiosamente fue lanzado un 8 de Marzo, que además de ser el reivindicativo día de la mujer, es la fecha del cumpleaños de la persona con la que llevo compartiendo la mitad de mi vida, de hecho canciones de este The Downward Spiral forman parte de la banda sonora de nuestra relación.

El disco muestra un dolor insano que reflejaba una época autodestructiva, el descenso a los infiernos de Trent Reznor, aderezada por esa grabación en la casa (convertida a estudio, y bautizada con el nombre de Le Pig) donde “La Familia” de Charlie Manson asesinó a Sharon Tate y sus amigos, algo que a priori puede resultar espeluznante, molesto, freak… dió lugar a un disco y a un sonido como no había escuchado en mi vida.

Un estudio que Reznor lleno de todo tipo de secuenciadores, cajas de ritmos, samplers, arpegiadores, modulares… Roland R-70, Akai, ARP Odyssey, tutelados por un Mac y el Pro Tools con el que usando cientos de filtros transformaban esas baterías reales de Cris Vrenna o Stephen Perkins, o hacían sonar unas guitarras distorsionadas inimaginables. La libertad absoluta en la colaboración del guitarrista fundador de King Crimsom, Adrian Belew…y la sombra e influencia de Bowie que, según Reznor, lo llenaba todo (de hecho dijo que su mayor influencia para este disco fue el “Scary Monsters” del duque blanco)

Un disco que te lleva al baile, al sexo salvaje, a destrozar todo lo que te rodea, un viaje a tu lado más oscuro, a tu subconsciente más escondido, a sacar tus demonios en un diván en el que el papel de psicólogo lo ejerce Reznor con esa mezcla de electrónica, punk, metal, gothic, industrial… coronando la sesión con una de las mejores canciones que se han escrito nunca: “Hurt”.

Y eso sin hablar de esa imagen que Reznor mostraba en sus videos (muchos de ellos censurados) llenos de imágenes y símbolos incómodos (por utilizar un adjetivo que lo englobe todo)

El ritmo bailable y sexual de Closer, una simpleza rítmica inicial, con un estribillo y estrofas que quizás hoy tendría problemas de interpretación, con frases como “You let me violate you… o “I wanna Fuck you like An Animal…”; la cadencia casi trip hop de Piggy, una hipnosis que desemboca en ese caos final; las referencias a Nietzsche de Heresy, chillando eso de God Is Dead, puro synth-pop-industrial que rememora ese sonido “Pretty Hate Machine” ; la rapidez y explosión guitarrera de March Of The Pigs, la hecatombe autobiográfica de Mr Self Destruct, o esa demente Big Man with a Warm Gun; ese bello interludio oscuro, claustrofóbico Warm Place; la serpenteante Reptile; y el tema que da título al disco, The Downward Spiral, la antesala del purgatorio (o del infierno) inundada de samples, capas y capas de sonidos con esa voz desgarrada y torturada que da paso a la incómoda y perfecta hermosura de Hurt, una de las mejores canciones de la historia (y no!, la de J. Cash no es mejor que la original)

Un disco que fue un absoluto éxito (comercialmente hablando, lo podéis comprobar en la wikipedia jajajaja) y que lanzó a Nine Inch Nails al “mainstream” (??!!!), creó una legión de seguidores, imitadores e influencias que a día de hoy siguen estando presentes, tanto en bandas de electrónica, como de metal, pop, gothic, dark, postpunk… podría comenzar a soltar nombres pero prefiero dejarlo así… Una obra atemporal e imprescindible.

Tuvo su versión remezclada “Further Down The Spiral”, retorciendo las canciones todavía más (algo que Mr. Reznor ha seguido haciendo con sus siguientes lanzamientos). Incluso en la web te puedes encontrar con una versión en 8 bits !!!!

Seguiría escribiendo… de su imagen, de ese concierto en Woodstock, de que algunos eligen The Fragile, otros With Teeth, de la gira con Bowie, de su relación con Marilyn Manson, de sus bolos por la Península, de la primera vez que los ví en una sudorosa Razzmatazz….pero lo dejamos aquí.

65 minutos que cambiaron mi vida para siempre.


COMPARTE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *