CRÓ!+dIOLA @ SALA SÓNAR (SANTIAGO DC)

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Nada mejor para amenizar una noche de temporal que la explosividad de dos bandas gallegas.
CRÓ! y dIOLA nos regalaron una noche de rock (voy a quedarme corto, muy corto con la etiqueta) alternativo.
A eso de las 22:00 salieron a escena los pontevedreses diola, que continúan presentando su LP homónimo editado en 2017 por el mítico sello catalán B-Core (uno de nuestros favoritos del pasado año). Abrieron con «Riñones«, con ese bajo machacón de Toño, esa guitarra llena guiños psicodélicos ??!!  y esas estrofas a dos voces. Un cañón. Por supuesto ahí estaban también los temas del EP «eh!» (2015).
Con «El sendero no es luminoso«, Toño dejó el bajo y echó manos al sampler (con un sonido de sinte  pasado por unos cuantos pedales y otros cuantos sonidos más). Cuando Alex (batería) empezó a cantar y Gon Goitia (guitarra) cogió el sinte, y más tarde la guitarra de nuevo, fue para mi uno de los momentos de la noche. El bajista nos deleitó en algunos temas tocando su pequeño sinte monofónico, y en los temas finales Alex y Gon intercambiaron (de nuevo) instrumentos. Parece que pueden tocar todo lo que se les ponga por delante. GRANDES. Urge un segundo álbum para poder dar conciertos un poco más amplios.
Sobre las 23:00 fue el turno de CRÓ!
Los vigueses continúan exprimiendo su último trabajo, «Mounstros«, de finales de 2016.

Cró! también dan caña de la buena, pero poco se parecen a diola. Recuerdan en ocasiones a grupos de rock progresivo de los 70, sobre todo por el uso del teclado y por la infinidad de cambios de ritmo. Pero Cró! son mucho más que eso.

Cuando menos te lo esperas, entra en escena una voz gutural que te rompe todos los esquemas, pero que no desentona en absoluto. Son unos músicos con un amplio dominio de los instrumentos y lo que hacen, lo hacen de puta madre. Temas que rondan los 3:30 – 4:00 que podían triplicar su duración si quisiesen demostrar, con solos eternos o mil cambios de ritmo, su dominio musical. CONCIERTAZO.
Ambos grupos dan cera, pero tienen un sonido muy personal, muy suyo, muy pulido.
Como decía el Sr. Miyagi: «dar cera, pulir cera».


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