DEFENDERS OF THE FAITH

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Pues sí, amig@s, somos l@s Defensores de la Fe, l@s más heavys y rockeros/as , la gente debería de pedirnos permiso para ponerse ciertas camisetas o escuchar ciertos grupos porque son sagrados, y sólo nosotr@s, sumos sacerdotes del género,  podemos hacerlo sin autorización…

Por la calle, vemos a algún adolescente y pensamos… “lleva una camiseta de “x” grupo y seguro que no conoce más que 2 o 3 canciones”. Vamos a un concierto, vemos a algún adolescente y pensamos “Pero que hará aquí este/a crio/a…ocupando plaza y haciendo fotos“.

Y es que todo nos resulta molesto porque sólo nosotros somos “auténtic@s”. Conocemos más grupos y canciones que nadie…hemos ido a más conciertos que nadie, todos esos músicos son prácticamente de nuestra familia (aunque ni nos conozcan) y tenemos que demostrarlo y hacerlo saber.

Nos quejamos de que no hay cantera…de que la juventud pasa del rock, pero al mismo tiempo somos nosotros mismos los que hacemos del rock un ghetto, algo cerrado y marginal, en peligro de extinción

Ninguna banda actual es buena, ni puede compararse a las vacas sagradas, todas son imitaciones de nuestros favoritos, odiamos lo comercial y cualquier otro estilo que este de moda en ese momento, pero tampoco nos valen los qué están intentando hacer rock.

Las viejas grandes bandas hacen giras de despedida eternas, porque no hay relevo y hay que seguir “ordeñando la cabra”…y seguimos viviendo de la nostalgia…de un tiempo en el que nosotros/as también éramos más jóvenes…

La realidad es que nadie (de edad rondando la cuarentena o el medio siglo) empezó escuchando a Slayer, Sepultura, Slipknot, etc. Empezamos con esas bandas de rock o hard rock u otras similares (hay excepciones…ojo!), pero con esto pasa como con el tabaco, te vas acostumbrando, porque quieres ser mayor o malote…y al final te gusta…y te vicias…y vas subiendo el nivel de aceptación de violencia sonora y renegando de tus raíces, y entrando en esa competición por ver quien es el mas duro, aunque esto nunca lo reconoceremos, porque nosotros/as somos auténticos/as…

Y no nos damos cuenta de que el rock es un movimiento juvenil, que necesita de esa fuerza y rebeldía de la juventud. Y esto no quiere decir que no puedas disfrutar del rock cuando te hagas viejo, o que no debas de ir a los conciertos o vestir esas camisetas…pero tenemos que empezar a cambiar nuestra actitud…ser menos excluyentes, animar y alentar a los jóvenes, verlos como nuestro igual, gracias que existen jóvenes que disfrutan en mayor o menor grado con lo mismo que nosotros. Compartamos nuestro tesoro sonoro, seamos predicadores…y no defensores de la fe, porque la fe hay que mostrarla…compartirla…cuidarla y mimarla…para que no desaparezca.


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