FEMENINO SINGULAR: ALDOUS HARDING

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La inclasificable neozelandesa Aldous Harding y su particular universo nos acaban de regalar otro disco de esos para enmarcar.

Designer (4AD, 2019) fue publicado el pasado mes de abril y es el tercero de su carrera tras su disco debut homónimo Aldous Harding (Lyttelton Records, 2014) y el aclamado Party (4AD, 2017). Para esta ocasión se ha vuelto a poner bajo la batuta de John Parish, el afamado compositor, con el que ya publicó su anterior trabajo (Party), y que ha producido discos de artistas tan dispares como P.J Harvey, 16 Horsepower o nuestra Maika Makowski entre otros.

Designer no es un disco de fácil acceso, hay que sumergirse en él y literalmente, en ella. Es un disco tan extravagante como rebosante de misticismo, en el cual se apoya en su amplia gama de registros vocales –marca de la casa de la señorita Harding– y en sus textos, ambiguos y confusos que no necesariamente hablan de nada en concreto (valga la redundancia), sino que, por momentos más bien parecen frases sin sentido, de tal manera que deja a disposición del oyente el descifrar o imaginar el significado de los mismos; el cual podrá encontrarlos densos, ñoños o incluso inteligibles y absurdos.

Todo en ella está impregnado de surrealismo poético (basta con mirar el video de Fixture Picture que bien podría estar sacado de La Montaña sagrada de Alejandro Jodorowsky), desde sus bailes hipnóticos, catárticos y caóticos con los que acompaña algunos de sus videos, y que francamente a mí me fascinan –no perdáis la oportunidad de ver el video de “blend” incluida en su anterior trabajo-, hasta la teatralidad facial tan omnipresente en cada una de sus canciones.

Una buena muestra de lo comentado es el video del single de presentación, The Barrel, donde desde el inicio de la canción no deja de mirarte fijamente, con esa medio sonrisa inquietante, a ti, que la estás observando, buscando la confrontación visual, el incomodarte mientras danza de esa manera tan desordenada y pueril. Todo en el video es raro; su vestimenta, el baile, ese pedazo de sombrero y hasta la sorpresa final cuando se cae dicho sombrero. Un video tan carente de significado como naif. Una jodida maravilla.

Lo suyo, “Es puro teatro”, como cantaba La Lupe.

No se dedica a interpretar canciones cual cantante folk de turno, aunque sus raíces estén bien definidas desde el inicio de su carrera, ya que sus referencias son exageradamente reconocibles. Ella va más allá de esa catalogación de cantante folkie que tanto abunda y utiliza esos registros vocales y otras artimañas para trascender de la emoción a flor de piel que provocan las letras y las melodías perfectas. Ella busca la reacción y la provocación como elemento catalizador entre su mundo y el tuyo.

Adalid de la rareza extravagante nos ha brindado otro disco deprimentemente bello, emotivo y a la par armonioso y luminoso con el cual, los que asistáis a la próxima edición del Nos Primavera Sound de Oporto, podréis disfrutar de su quimérico directo.

Yo estaré allí, en primera fila.

Seré el que lleve un sombrero grande.

Puntuación: 8/10


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