EL BUCLE DE LA ESCENA EMERGENTE (I)

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Tras el empacho musical festivalero estival 2022, año en el que parece que todos han triunfado, que todo el mundo ha formado parte de los cientos de festivales gallegos (y nacionales), de mucho cartel clonado (con mucho nombre vende-entradas), administraciones públicas subvencionando a diestro y siniestro festivales completamente asentados, etc etc etc. Banquete pantagruélico musical recuperando los años víricos perdidos.

En SOLOFOLAR queremos publicar un artículo firmado por Carla V, amiga, estudiante de periodismo y futura colaboradora, que llevando a cabo sus conocimientos periodístico-universitarios, se interesó por la escena musical más joven y emergente y terminó escribiendo este artículo mostrando lo complicado que resulta para una banda «nueva» llegar a esos «grandes festivales» a los que muchos acudimos, mostrando que no todo es tan bonito cómo se ve desde fuera… qué no es todo igual para todos.

Este artículo es la visión de una persona completamente ajena al mundillo musical y que cuenta con opiniones de bandas muy muy jóvenes, con componentes que apenas superan los 20 años de media de edad.

Un artículo extenso (que hemos dividido en dos partes) que muestra una realidad que muchos (o todos) conocemos pero que a veces cuesta reconocer, disfrazándola de buen rollo y «éxito» en redes sociales. Cómo ya dije en su momento el fracaso no vende. Hay que mostrar y dar «envidia» en redes, ocultando una cruda (o dura) realidad.

Ante toda esta negatividad inicial, sea dicho que alguna de las bandas entrevistadas han tenido una sobresaliente actividad este verano, formando parte de carteles como el Rock In Cambre, Flores Rock, Maroseo, As Tardes do Alfar… demostrando que con trabajo y pasión Sí se puede…!!

Aquí os dejo el artículo. GRACIAS CARLA!!!!

Foto: Another Wasted Year

La industria de la música no deja de evolucionar, la forma en la que se crean los nuevos grupos, la manera en la que contactan con las salas para tocar en directo y el modo en el que se dan a conocer está cambiando. Nada tiene que ver la creación y el desarrollo profesional de un grupo de música en los años 90 con uno que se ha formado en este nuevo siglo

Miguel V, responsable de la organización de conciertos Sofar Sounds en A Coruña, de la feria de sellos discográficos independientes gallegos DiskeDisco y creador de la asociación cultural Distant Sounds, es un gran seguidor de la escena musical gallega y de ello habla en su blog SoloFolar. KM 0 o Mac&Rones fueron algunos de los grupos en los que ha podido tocar como bajista en los años 90 y conoce, gracias a su experiencia, los cambios que ha habido desde entonces y que afectan directamente a las nuevas generaciones de músicos gallegos. “Las cosas han cambiado bastante, antes nos movíamos con fanzines de papel, (publicación temática realizada por y para aficcionados), correo postal, formatos físicos… ahora los jóvenes músicos a través de las redes sociales pueden conseguir tocar en una sala de conciertos en cuestión de minutos”

«Antes la gente tenía que ir en bicicleta por toda la ciudad colgando los carteles de su próximo concierto, ahora los músicos suben un post a su cuenta de Instagram y la gente puede clicar y comprar una entrada directamente». Esto cuenta Diego Bello, integrante del grupo musical Another Wasted Year, para él las redes sociales son imprescindibles y afirma que te ayudan a crecer como artista.

Una opinión generalizada entre las personas que están relacionadas con el mundo de la música pero, además de utilizar redes sociales, ¿es importante tener contactos para triunfar? Esta es otra cuestión en la que la gran mayoría de los músicos coinciden, “sin contactos es complicado que hagas algo grande”, comentaba Adri Cruzado, otro de los integrantes del grupo Another Wasted Year. Las opiniones de otros artistas siguen esta misma línea, Cedecé, cantante vigués de música urbana lo tiene claro: “Si no tienes contactos estás acabado, o eres un prodigio como Beethoven o no llegarás lejos”. Del lado de la organización, Miguel V. no se desvía de esta idea, para él los contactos lo son todo, “a día de hoy, por desgracia, el 70% son contactos y el 30% es música”.  

Diego Bello (teclado) y Adri Cruzado (guitarra) de Another Wasted Year aseguran que una de las características más importantes que deben tener los nuevos grupos es que no les falte motivación e iniciativa con sus proyectos musicales. “Algo que puede fallar en grupos nuevos es que solo muy pocos tienen la motivación suficiente para buscar conciertos en donde tocar y de proponerse objetivos serios” — esto comenta también David Twine, batería del grupo coruñés ÁTICO—, son muchos los jóvenes músicos gallegos que piensan igual.

¿Cuáles son los pasos que tienen que seguir para integrarse en la industria musical?

El inicio de cada banda es diferente, pero todas tienen algo en común, las ganas de componer y tocar sus propias canciones en directo. Cada grupo elige como quiere empezar, existen muchas maneras: Una de ellas es formar parte de una escuela musical en la que los músicos tengan la oportunidad de formar una banda y seguir aprendiendo al mismo tiempo.

Grupos como Rockaína (banda de rock De Santiago de Compostela) o ÁTICO (grupo de pop moderno mezclado con jazz fusión de A Coruña) comenzaron su trayectoria perteneciendo a escuelas como A Casa Do Rock y Escuela de Músicos, respectivamente. Son escuelas que nacieron con el objetivo de ofrecer formación de calidad y los servicios necesarios para ayudar tanto a músicos profesionales como aficionados a labrarse una carrera en el mundo de la música, en especial a los artistas amateurs. Jacobo León, bajista del grupo Rockaína asegura que: “Es importante que al principio te apoye una escuela de música, tener ese respaldo está muy bien y te ayuda a conseguir conciertos”. A raíz de formar parte de este tipo de escuelas, los artistas tienen opción a que la propia escuela les ofrezca tocar en diversas salas de conciertos o incluso festivales pequeños para grupos emergentes, como es el caso.

 A Casa do Rock consiguió que Rockaína Band diese su primer concierto en directo en el centro cultural de Santa Marta (Santiago de Compostela). La escuela a la que pertenece la banda ÁTICO también fue la responsable de que pudieran tocar en directo en la sala de conciertos Garufa Club en Riazor, A Coruña. La iniciativa de tocar en esta sala en concreto fue creada por la asociación Mordente que después de la pandemia quiso promover a nuevos grupos de música, la asociación contactó con la Escuela de Músicos y esta con los integrantes de ÁTICO.

Foto: Cédece

La banda femenina Moita Leria consiguió su primer concierto a través de la Organización Sons de Breogán. El local elegido, en este caso, fue la Mardi Gras, una de las salas de conciertos más famosas de A Coruña. 

Moita Leria comenzó tocando en las calles de la ciudad. En A Coruña no es necesario tener una licencia para poder tocar en la calle pero los músicos pueden obtener un permiso en el que lo soliciten. En la capital gallega es diferente, el artista debe dirigirse al ayuntamiento de la ciudad y apuntarse en unas listas, ellos serán quienes decidan si su música vale para estar en las calles de Compostela.

Mayra Vila, integrante de Moita Leria afirma que en un día podían recaudar hasta 200 euros. Este primer paso para integrarse en el mundo musical es efectivo, los músicos no tienen que invertir nada porque, tal y como afirma Mayra Vila, “la calle es gratis”, y además obtienen «beneficio económico». 

Another Wasted Year se han apuntado a decenas de esos concursos de bandas. Fruto de ello, los seleccionaron entre 400 bandas para tocar delante de una maratón en Madrid y animar a los corredores. “Recibo una llamada de un número desconocido y en principio no iba a coger pero cuando lo hago me dicen que nos habían seleccionado para participar en ese proyecto musical y lo primero que pregunté era si yo me había apuntado a eso”, confiesa Diego entre risas. La ayuda que ofrecía esta iniciativa era de 250 euros en total para cada grupo, cantidad que no fue suficiente para cubrir todos los gastos del viaje a Madrid y el alojamiento en la capital, pero según la banda “por algo se empieza, pudimos ir a Madrid y creemos que poca gente puede decir eso llevando solo un año de trayectoria como grupo”

Foto: Endless Summer Party (Mark Zlick)

Otros artistas como Cedecé han apostado por la venta de discos en las calles de varias ciudades gallegas. Es una forma de promocionar su trabajo no tan común como en el resto de casos. Esta iniciativa la empezó con 17 años de edad, comenzó por las calles de su barrio y con el paso del tiempo fue ampliando los lugares de venta hasta llegar a grandes ciudades de Galicia como Vigo, A Coruña, Santiago de Compostela o Pontevedra. “Me parece que es una forma divertida y curiosa de promocionar mi proyecto, ahora siempre que tengo un rato libre salgo a promocionar mi disco”, afirmaba el cantante vigués. 

La forma por excelencia de hacerse un hueco en esta industria y empezar a descubrir cómo es en realidad este mundo es tocando en salas de conciertos. Existen varias vías para conseguir conciertos en este tipo de salas, la primera es que sea el propio local el que contacte con los grupos a través de redes sociales, o al revés, que sean los grupos los que tomen la iniciativa y se interesen en ponerse en contacto con esos clubs.

El organizador de Sofar Sounds A Coruña declara: “En general tienen que ser los grupos los que contacten con los medios y  el siguiente paso es que muchos de esos medios manden sus propuestas directamente a la carpeta de SPAM”. Muchos grupos piensan lo mismo e incluso les ha pasado, Mayra Vila (Moita Leria) afirma que lo que más les interesa a los bares es sacar beneficio económico, “quieren apostar por la juventud pero también les interesa que vaya gente y obtener un beneficio seguro”. Según Mayra Vila, hay salas que te dan el visto bueno para ir a tocar allí y otras que, directamente, sus respuesta son: “Lo tendremos en cuenta” o “se lo mando al gerente”.

Existen salas que apuestan por las bandas noveles, asegurando que lo más importante para el local es atraer público y que hay muchas veces que funciona mejor un grupo joven al poder publicitarlo por redes sociales con mayor eficiencia que otros. “Las salas deben apostar por nuevos y jóvenes músicos para ayudarles a integrarse en este mundo”.

Foto: Sofar A Coruña Oficial

Un alquiler de una sala puede variar entre los 200 a los 60 €. Los grupos son libres de poner el precio de la entrada. Otra de las posibilidades que existe es no pagar el alquiler de la sala pero, en ese caso, el local se llevaría un porcentaje de las entradas vendidas. Una tercera opción es la taquilla inversa, es un método en el que al terminar la actuación, el grupo «pasa la gorra» para quien quiera aportar dinero de manera voluntaria.

Gran parte de las bandas emergentes gallegas ven la música como un hobbie, es el caso del grupo ÁTICO, el batería David Twine afirmaba: “Es difícil que solo trabajes de esto y puedas vivir bien”. Las integrantes de Moita Leria tienen cada una un trabajo, enfermera y técnicas de sonido, “es un hobbie, pero un hobbie muy importante” declaraba Mayra Vila, guitarrista de la banda. Jacobo León, bajista de Rockaína Band afirmó que nunca tuvieron ese miedo porque saben que no son virtuosos musicales y buscan simplemente que el público disfrute en sus conciertos. Esta tendencia no la sigue el grupo Another Wasted Year, para ellos tocar se ha convertido en algo más. “Si fuese un hobbie, en 6 meses no estaríamos haciendo todo lo que estamos haciendo ahora” destacó el guitarrista, Adri Cruzado. 

CONTINUARÁ….

 


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