MARÍA ARNAL I MARCEL BAGÉS @ 10/2/2018 MUSEO GAIÁS (SANTIAGO DC)

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Pocas veces se tiene el privilegio de ver en directo a la misma banda con una diferencia escasa de 2 meses. Si esa banda resulta que es María Arnal i Marcel Bagés, el honor es inmenso. 

Para los que tuvimos la suerte de verlos  en la Fundación Abanca de A Coruña, a finales del 2017, poder repetir experiencia en el Museo Centro Gaiás Compostelano (parte del mausoleo de Fraga), dentro del ciclo Escenas Do Cambio, fue como recordar ciertas sensaciones olvidadas: sentir que vuelves a ser niño y te dejan comer postre extra o te regalan barra libre de chuches en la tienda de golosinas. Así de satisfecho salí del concierto. Así de ojiplático. Así de feliz.

Si bien, el concierto coruñés fue quizás más próximo por lo reducido del recinto, en Santiago, la idea de colocar puffs añadió un valor extra al concierto, sobre todo para los privilegiados que pudieron acceder a ellos.

Con un concierto diferenciado en dos claras partes, esta vez optaron por arrancar con la más experimental, la más electrónica, la más improvisada y seguramente la que más ganas tengo de ver plasmada en algún larga duración.

Empezar camuflando Caballo Viejo (gracias Bea por el apunte) no tiene precio.
La voz, los lamentos y la
fuerza vocal de María se funden entre los sonidos y los quejíos de los juguetes de Marcel y su guitarra, creando una atmósfera, más propia de otro tipo de escenas, pero que ellos hacen suya y que te golpea y te eleva.
Y una vez ahí arriba y con toda tu atención, empieza a galopar su único disco, esa maravilla de
Banda Sonora de nuestra historia reciente, entremezclando canciones de su anterior EP Verbena.

Jotas infinitas, fandanguillos, poemas, versiones y demás canciones populares, así como, temas propios, que forman parte de esa fosa común donde se encontraron los 45 Cerebros Y Un Corazón, sonaron a verdad, a justicia poética de una época tristemente olvidada y vilipendiada gobierno sí y gobierno también por aquellos (nuestros representantes) que seguramente no entiendan que la memoria al igual que la historia se debe conservar y recordar. 

María i Marcel han hecho un gran trabajo de recollida, como diríamos en Galicia, de recuperación de esa tradición oral no registrada y que sólo permanece en el imaginario de los más viejos, para vestir a la música y a los versos con un aspecto moderno y visceral.

Que a día de hoy alguien dude de por qué fueron  elegidos por la mayoría de los medios nacionales como disco del año es una auténtica aberración.

Su gran directo lo confirma.

No vull seguir…

a mamar tots els versos!


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