PRIMAVERA SOUND 2018 BCN

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Esta camiseta está a la venta…no es FAKE ….jajajajajaj

Primavera Sound ¡Oh Primavera!

Que sí, que sois la cremitacatalana de la industria musical. Que sí, que cortáis la pana. Que sí, qué bien, que me encanta escucharte, adoro sentirte, que el barrio es más hermoso desde que apareciste…? Un momento, eso es de los Facto Delafe

Como cada año por estas fechas (en realidad este año se han retrasado algo más de un mes, casi dos si no recuerdo mal) acaban de lanzar el cartel completo o lineup como se dice ahora -¿oíste neno?- del festival de festivales ibéricos. Aunque ahora ya tengo mis dudas sobre si ese honor no recaerá en el Mad Cool. Por lo menos los cabezas de cartel tienen a priori más tirón que los del P.S.


Que si Nick Cave, que si The National, que si los Arctic Monkeys, que si Mogwai que si los AufWiedersehenMonguers (por favor, que algún grupo se llame así alguna vez). Pura orgía visual para tus ojitos en cuanto lo lees, pero ¿de verdad merece la pena?

Veamos:

En total son unos tres millones de bandas repartidas en cuatro días de infarto, pero de infarto del chungo, de ese que mata por tener que desdoblarte y por tener que salir a toda leche de un escenario para llegar al otro –con el canuto en la boca a punto de potar- que parece que estén en ciudades distintas coño. Bien podrían llamarse los escenarios PrimaveraLlobregat o SantSadurníSound que no pasaría ná.

Señores del Primavera: ¡Que no hago deporte en todo el puto año hombre! No me voy a poner en forma sólo para ir a veros ¡Si tan siquiera tengo chándal por el amor de dios!

Y como bien es sabido que cuando te vas a otra ciudad es mejor madrugar y no pillar atasco, en el Primavera tienes que hacer lo mismo. Consecuencia: básicamente vas a ver 3 o 4 canciones por grupo para salir pitando a otro concierto y que en algún otro te conformarás con verlo por las pantallas gigantes.

Qué de puta madre, ¿eh? Y todo por el módico precio de un ojo de la cara la entrada, 215€de nada, más súmale el dormir 4 noches en Barcelona o alrededores, más el viaje y los gastos varios (aves de corral y letras sueltas del alfabeto incluidas). Sin olvidarte de que tienes que comer y beber.

¿De qué cojones te sirve ver un concierto a 800 metros del escenario? ¿Se escucha mejor? Sí, las conversaciones de 50000 personas como tú que se tienen que joder y que no paran de hablar. Eso sí que se escucha fetén. Y ahí estás tú, intentándolo.

Me recuerda a la escena de la vida de Brian cuando J.C está soltando su rollo en el monte y los de atrás no escuchan nada y no paran de preguntarse ¿qué habrá dicho?

Jesucristo: Bienaventurados los mansos. Hombre: ¿Han oído eso? Bienaventurados los gansos. Judío: ¿¿Los gansos?? Hombre: Sí, por lo visto van a heredar la tierra

Sigamos.

¿Acaso hacer colas interminables mientras suena ese grupo que querías ver es lo que buscabas? Lo dudo.

Y esa carita de gilipollas que se te queda cuando por fin has encontrado hueco más o menos y te das cuenta de que ya no tienes cerveza, eh! ¡Y que no te entren ganas de mear! Tendrás que perder otra hora para llegar al baño más otra intentando volver al sitio ese en el que estabas para que al final tengas que escuchar al grupo ese que te flipaba tanto desde la entrada del recinto.
Ah bueno, que algunos esperan follar y así ya han ganado el viaje. Estoo ¿500 euros por echar un casquete con un-a guiri borracho-a? Recapacita muchacho-a, recapacita.

En fin, que nos hemos vuelto gilipollas a base de bien. Que somos tontos y punto. Que nos pierde la estupidez.

Un servidor renunció en el 2012 a volver a un festival de 100.000 personas por día tras una nefasta experiencia en el NOS Alive de Lisboa.

Por mí ya pueden venir Radiohead, P.J Harvey o la madre de Nick Cave con un tupper de croquetas para todos los presentes o resucitar a JimMorrison y compañía que paso olímpicamente de tirar mi dinerito y de quemarme a base de hacer colas para todo, y de pagar copas a precio de coltán. Prefiero dejármelo en festivales más curriños y no tan masificados que haberlos hailos.

Desde ese horrible año me puse un límite. Jamás volvería a ir a un festival de más de 40.000 personas al día. Lo estoy cumpliendo a rajatabla y ni tan mal, oigan. Simplemente miren más hacia nuestros vecinos portugueses y verán.

Un apunte: lo mejor del Primavera son esos carteles falsos que se curra la peña antes del anuncio oficial. Son un fiel reflejo de lo que os he contado y que seguramente ya habréis vivido.


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